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By Virginia Woolf

Las memorias y reflexiones íntimas de Virginia Woolf en su único libro autobiográfico

Publicada póstumamente en 1976, Momentos de vida es l. a. única obra autobiográfica de Virginia Woolf. Los seis textos que conforman el libro fueron encontrados a los angeles muerte de su marido, Leonard Woolf, en su archivo, y constituyen un viaje cronológico por los momentos álgidos de l. a. vida de los angeles gran escritora: desde su infancia y su adolescencia hasta los orígenes del grupo de Bloomsbury, pasando por el despertar de su vocación o el análisis de su relación con los angeles Historia. Un magnífico memorial a un mundo desaparecido: el que precedió a l. a. Segunda Guerra Mundial.

Reseña:
«De lejos, el libro más importante sobre Virginia Woolf# publicado desde su muerte.»
Angus Wilson, The Observer

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Eso lo escribiré más tarde, cuidadosamente, lo ilustraré con una o dos escenas. Por esa razón no quiero sacar a Thoby de l. a. barca para llevarlo a mi habitación. Sin esas muertes, dicho sea para volver a un pensamiento anterior, Thoby no habría quedado tan muda pero genuinamente ligado a nosotros. Si algo bueno hay (cosa que dudo) en esta mutilación es que aguza l. a. sensibilidad —si tener conciencia de l. a. inseguridad de l. a. vida, recordar algo desaparecido, sentir de vez en cuando, como yo despatchedí con respecto a mi padre, sin que él lo pidiera, un abrumador compañerismo, si es que puede considerarse bueno tener conciencia de esto a los quince o dieciséis o diecisiete años; sentir a veces esa clase de profundo sentimiento, este sentimiento tan poco infantil —sí, sí, sí—. Pero �fue bueno? �No habría sido mejor (si es que de algo sirve emplear bueno y mejor cuando no hay quien pueda juzgar al respecto) seguir sintiendo en St. Ives el correr y los tropiezos de l. a. vida primary? �Seguir, en privado, explorando y corriendo aventuras, rodeados en todo momento del resto de los angeles familia que proseguía su sólido y traqueteante avance, de año en año? Pero, a los quince años, que esta protección sea retirada, ser arrojada fuera del refugio de los angeles familia, ver grietas y desgarros en aquella estructura, cortarse con esos filos, ver lo que hay más allá, �fue algo bueno? �Proporcionó una experiencia que, a pesar de ser dolorosa, significaba que los dioses (tal como yo solía decir) me tomaban en serio, y me daban una tarea de l. a. que no habrían considerado dignas a Meg e Imogen sales space, por ejemplo, o a Ida y Sylvia Milman? Yo tenía mi manera visible de expresarlo. Veía (después de los angeles muerte de Thoby) dos grandes piedras de molino (mientras paseaba por Gordon Square),71 y yo entre una y otra. E imaginaba una lucha entre yo y �ellos» —unos invisibles gigantes. Razonaba o imaginaba que si se obligaba a los angeles vida a encabritarse y a cocear de semejante manera, esto se debía a que l. a. realidad period eso. Nadie podía decir que �ellos» me hubieran engañado con una porción insignificante de l. a. preciosa materia. Por eso llegué a pensar que l. a. vida period algo de una extremada realidad. Y esto, como es lógico, aumentó los angeles conciencia de mi propia importancia. No en relación con los seres humanos; en relación con los angeles fuerza que me había respetado lo suficiente para darme a conocer cuál period mi realidad entre piedras de molino. seventy two En consecuencia, me parece que nuestra relación (entre Thoby y yo) period más seria de lo que habría sido sin aquellas muertes. El pensamiento tácito —algo parecido a aquella imagen visible— estaba allí, en él, en mí; cuando entró en mi habitación trasera en Hyde Park Gate. Se encontraba detrás de nuestras discusiones. Claro está que sentíamos una ordinary atracción el uno por el otro. Thoby, además de sus sentimientos de hermano (era protector) tenía, creo yo, en una actitud divertida, sorprendida, interrogativa, con respecto a mí. Yo period un año y medio menor que él; y una chica; y me consideraba un pequeño ser sin caparazón; muy aislado en mi habitación, en comparación con él; un muy sencillo y ansioso receptor de sus historias de los angeles escuela; carente de experiencia propia que pudiera contraponerse a l. a. suya; pero en modo alguno un ser pasivo; sino, al contrario, hirviente, inquisitivo, inquieto, replicante.

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